Unos cuantos días atrás se nos
relataba la historia de un chino bloggero que, indignado porque Siemens
no se ocupaba de arreglar su nevera, había destrozado la misma delante
de las oficinas de la multinacional logrando con ello la repercusión necesaria
como para que el gigante alemán se haya disculpado. Como curiosidad decir
que el problema era que la puerta de la nevera no cerraba correctamente.
El slogan de Siemens en China es “la puerta a occidente”, así que el
colega bloguero lo tuvo fácil para iniciar las protestas con un toque de
ironía.
Resulta que existe otro gigante, llamado Samsung, que cada vez está más presente en nuestras vidas en forma de televisiones, teléfonos, ordenadores y electrodomésticos. Yo mismo apenas sin haberme dado cuenta he acumulado un ordenador, un tablet, un móvil de antepenúltima generación y una lavadora.
La lavadora resulta ser un portento de diseño coreano, con un botón de play digno de los mejores reproductores mp3. Supongo que el botón tendrá algo que ver con el hecho de que cada vez que lo pulso parezca que una orquesta entera está montando un fiestorro en mi baño. Sí, efectivamente tengo la lavadora en el baño como todo alemán que se precie, pero esto sería otro post.
El caso es que hace dos días puse la lavadora mensual y me senté en el sofá a disfrutar de un nuevo desastre en forma de capítulo de the walking dead (todavía no he llegado al último de la temporada, que parece ser el único bueno). A los cinco minutos me sorprendió una extraña musiquilla que indicaba que se había producido el error E. Así, con mayúscula en plan chungo. Pulsé de nuevo el play y la lavadora siguió con el programa habitual. Sin embargo, al cabo de otros diez minutos la musiquilla volvió a sonar y de nuevo una E mayúscula me advertía que algo no iba bien. Pulsé una vez más play y la lavadora siguió como si nada.
Resulta que existe otro gigante, llamado Samsung, que cada vez está más presente en nuestras vidas en forma de televisiones, teléfonos, ordenadores y electrodomésticos. Yo mismo apenas sin haberme dado cuenta he acumulado un ordenador, un tablet, un móvil de antepenúltima generación y una lavadora.
La lavadora resulta ser un portento de diseño coreano, con un botón de play digno de los mejores reproductores mp3. Supongo que el botón tendrá algo que ver con el hecho de que cada vez que lo pulso parezca que una orquesta entera está montando un fiestorro en mi baño. Sí, efectivamente tengo la lavadora en el baño como todo alemán que se precie, pero esto sería otro post.
El caso es que hace dos días puse la lavadora mensual y me senté en el sofá a disfrutar de un nuevo desastre en forma de capítulo de the walking dead (todavía no he llegado al último de la temporada, que parece ser el único bueno). A los cinco minutos me sorprendió una extraña musiquilla que indicaba que se había producido el error E. Así, con mayúscula en plan chungo. Pulsé de nuevo el play y la lavadora siguió con el programa habitual. Sin embargo, al cabo de otros diez minutos la musiquilla volvió a sonar y de nuevo una E mayúscula me advertía que algo no iba bien. Pulsé una vez más play y la lavadora siguió como si nada.
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Menuda foto para vender una lavadora |
El modus operandi se repitió varias
veces pero la lavadora continuó siempre su programa como si nada. Sin embargo,
al llegar al momento de centrifugar la máquina paró, mostrando de nuevo
el error E pero negándose a continuar. Revisé las instrucciones y encontré
los errores E1, E2, E3, etc, pero no encontré un error E. En Internet tampoco
existía ninguna documentación sobre el misterioso problema.
Confuso, decidí intentar el programa de lavar y centrifugar, pero obtuve el mismo resultado: el lavado funcionó e incluso el tambor giraba, pero la máquina hacía huelga a la hora de centrifugar.
Probé una vez más sin ropa, pensando que quizás la ropa de todo el mes había sido demasiado peso, pero sucedió por enésima vez exactamente lo mismo.
Apagué la lavadora, la saqué del enchufe y, dado que era sábado, decidí que llamaría el lunes al servicio técnico puesto que la lavadora apenas tiene año y medio.
Al final llamé el martes al número de teléfono que aparece en las instrucciones, un número con el módico precio de 60 céntimos por minuto, y ni siquiera me contestó una mujer con preciosa voz como suele suceder con números tan caros, sino un hombre de discreta simpatía. Tras haberle explicado el fallo, el trabajador buscó información sobre el inexistente error E y evidentemente no encontró nada. Entonces me dijo que enviaría a alguien del servicio técnico para que me ayudase y me pidió el número de serie del aparato. Cuando empecé a dictar dicho número, mi tarjeta prepago dijo basta. Me acababa de fundir diez euros con la llamadita.
Pensé que llamaría un día más tarde, pero antes pensé en probar una última vez si funcionaba la lavadora. No introduje ropa ni detergente y utilicé el programa rápido y violá, inexplicablemente funcionó.
Confuso, decidí intentar el programa de lavar y centrifugar, pero obtuve el mismo resultado: el lavado funcionó e incluso el tambor giraba, pero la máquina hacía huelga a la hora de centrifugar.
Probé una vez más sin ropa, pensando que quizás la ropa de todo el mes había sido demasiado peso, pero sucedió por enésima vez exactamente lo mismo.
Apagué la lavadora, la saqué del enchufe y, dado que era sábado, decidí que llamaría el lunes al servicio técnico puesto que la lavadora apenas tiene año y medio.
Al final llamé el martes al número de teléfono que aparece en las instrucciones, un número con el módico precio de 60 céntimos por minuto, y ni siquiera me contestó una mujer con preciosa voz como suele suceder con números tan caros, sino un hombre de discreta simpatía. Tras haberle explicado el fallo, el trabajador buscó información sobre el inexistente error E y evidentemente no encontró nada. Entonces me dijo que enviaría a alguien del servicio técnico para que me ayudase y me pidió el número de serie del aparato. Cuando empecé a dictar dicho número, mi tarjeta prepago dijo basta. Me acababa de fundir diez euros con la llamadita.
Pensé que llamaría un día más tarde, pero antes pensé en probar una última vez si funcionaba la lavadora. No introduje ropa ni detergente y utilicé el programa rápido y violá, inexplicablemente funcionó.
Parece ser que ese reseteo de desenchufar la lavadora durante dos días
ha solucionado el problema.
Ahora me pregunto si las lavadoras
de Samsung funcionan con Windows y si debería arrancar una iniciativa como
la del chino para que me devuelvan los diez euros de la llamada.
2 comentarios:
¿La lavadora MENSUAL? ¿Una sola lavadora al mes? Madre mía...
Si yo fuera tú, sin duda volvería a llamar al servicio técnico exigiendo una devolución del importe de la llamada, más una compensación por haber perdido tanto tiempo hasta conseguir hacerla funcionar.
Esos inexplicables errores E pueden sacar lo peor de mí.
Por un momento he pesando que ibas a destrozar sus circuitos cerebrales, como a los zombies de The walking dead ^^
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