viernes, 3 de agosto de 2012

Los baños de pago

Mariano Rajoy ha anunciado este viernes una nueva medida de ahorro que ha sido recibida con vítores y sostenes en el Congreso de los Diputados.


Se trata esta vez de un nuevo Real Decreto sobre la utilización de los aseos durante actividades productivas. Actualmente, el tiempo de trabajo que se destina a cagar y mear es inutilizable y por tanto se pierde como tiempo de producción. Un trabajador medio visita el excusado unos diez minutos al día, divididos generalmente en tres visitas: una para cagar y otras dos para mear. Sin embargo, son muchos los casos en los que esta frecuencia asciende a cinco veces "porque no se viene cagado de casa", y además se caga antes de salir del trabajo para ahorrar papel y agua en el hogar. Suponiendo los diez minutos de media y una remuneración de 12 euros por hora (tirando por lo bajo), ha explicado Rajoy, este tiempo resulta en pérdidas de 2 euros diarios y 440 euros anuales por cada trabajador. Para toda España las pérdidas ascienden a 7.920 millones de euros al año, más que suficiente como para rescatar a Bankia según sigue pensando Rato.


Según ha anunciado Rajoy, el nuevo Real Decreto propone instalar en todos los retretes un sistema de pago para entrar a los mismos, de manera que cada visita al excusado cueste un euro. Así se reduciría la media de visitas al lavabo, las cuales se intentaría aplazar en la medida de lo posible. Si asumimos una reducción de tres a dos visitas al día, se lograría ingresar esos 7.920 millones de euros anuales directamente en las cuentas públicas, ya que la recaudación de los retretes irá a parar en su totalidad a las arcas del Estado.



lunes, 30 de julio de 2012

Alegoría de la caverna



De nuevo un extracto de La República, escrita por Platón rondando el año 400 antes de Cristo. La alegoría viene a explicar el rechazo de aquella época hacia los filósofos, argumentando que el saber no puede ser apreciado en una sociedad ignorante. Aquí os lo dejo.

–Y a continuación –seguí– compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto; y a lo largo del camino suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.


–Ya lo veo –dijo.


–Pues bien, contempla ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.



viernes, 27 de julio de 2012

La verdadera historia de los días moscosos

Cuántas veces habré escuchado esa palabra en mi infancia cuando hacía alguna trastada. Pero no ha sido hasta hace bien poco, tras tantos y tantos años de aventuras y sexo descontrolado, cuando por fin he comprendido lo que significa. Esta es la historia de los días moscosos.

Corría el año 1983 y hacía poco tiempo que España había sido salvada de la destrucción masiva que planeaba el Doctor Franco con sus bombas racimo de uvas durante las campanadas de fin de año. Naranjito lo había vuelto a lograr y, en el último momento, había logrado bloquear los planes del Doctor Franco a base de zumo social natural y le había encerrado en un invernadero murciano con las ventanas cerradas.

Sin embargo, a pesar del triunfo del bien, las consecuencias de aquella dura batalla se habían hecho notar. Debido a un acuerdo entre Naranjito y el gobierno, éste último debía dedicar “dinero a mansalva” a la creación de nuevos invernaderos en el sur de España, aprovechando el sol imperante en la región. La escasez de agua se solucionaría construyendo en pendiente para que la misma fluyese de norte a sur y no al revés. Y a una mala, trasvase.





Debido a la creación de “dinero a mansalva” utilizado para la construcción de nuevos invernaderos había surgido una tremenda inflación galopante, la cual se dedicaba básicamente a tocar los cojones por lo bajinis (expresión que por ciertoreconoce la RAE), es decir, sin que te enterases.


martes, 24 de julio de 2012

Un extraño líquido verde


Era el año 2006 y vivía en un piso compartido junto con cinco chicas. El verano se acercaba sigilosamente como lo suele hacer en Alemania, esperando agazapado para aparecer de golpe en algún momento entre junio y julio.

Había observado aquella olla durante una semana, inmóvil al lado de la vitrocerámica y cerrada con su tapa esperando a que su dueña se ocupase de ella. Decidí preguntar a mis compañeras de quién era la olla, pero nadie quiso hacerse responsable de la misma. De dar crédito a sus declaraciones, la olla había aparecido milagrosamente en la cocina en algún momento en la noche del miércoles al jueves anterior.

Viendo que nadie se mostraba dispuesto a hacerse cargo de la cacerola decidí recogerla decidí adueñarme de ella por el módico precio de limpiarla en el caso de que estuviese sucia.

De nuevo en la cocina, destapé la olla de golpe. Una suerte de nube de diminutos insectos salió de la misma inmediatamente y escapó por la ventana que por suerte estaba abierta, mientras un olor putrefacto se apoderaba de la habitación produciéndome unas harcadas que a duras penas pude contener. El inmenso asco que me produjo aquella situación me impulsó a deshacerme lo antes posible de la olla que había vuelto a tapar, pero esa macabra curiosidad tan propia del ser humano superó incluso dicho impulso y me animó a descubrir lo que había en la olla.

Así pues, cubriendo nariz y boca con un trapo de cocina volví a destaparla, esta vez más lentamente. Cuando acabé de hacerlo y comprobé que no quedaba insecto alguno en la olla, me asomé a su interior. Allí, un líquido verdoso que antes debía haber sido una sopa burbujeaba lentamente.

viernes, 20 de julio de 2012

Depende de la perspectiva


Algunos afortunados cobran sueldos millonarios, viven en chalets de lujo, conducen deportivos, visten ropa cara, llevan anillos y cadenas de oro, comen langostas y caviar y beben champán a diario. Estos empresarios, políticos, banqueros, futbolistas, actores, músicos... viven una vida de derroche que es la envidia de cualquiera.

Mientras tanto, el pequeño empresario ha tenido que vender su barquito en la playa porque cada vez tiene más problemas para pagar las facturas. Ha despedido a tres de sus empleados durante el último año y su negocio apenas sigue produciendo ganancias. Lo justo para pagar el adosado, el colegio privado de su hija y el seguro médico. Las vacaciones probablemente no vuelvan a ser tan ostentosas como hace cuatro años.

Mientras tanto, la clase media ha perdido gran parte de su capacidad adquisitiva. Debido a subidas de impuestos y reducción de salarios, cada vez es más difícil tener el último móvil, un buen coche o permitirse una nueva televisión y unas ostentosas vacaciones.

Mientras tanto, mucha gente cada vez tiene más problemas para llegar a fin de mes. Familias con todos o casi todos sus miembros en el paro que viven gracias a las ayudas del Estado. Sobreviven con lo mínimo: un coche viejo que ya no pueden reparar, ropa de mala calidad comprada de oferta, un móvil con la pantalla rayada. Tienen que hacer cuentas para salir una vez al mes a cenar y tomar una cerveza y ya no se pueden permitir comer un solomillo como solían hacerlo los fines de semana.

Mientras tanto, algunas familias ya han perdido su casa. Llevaban demasiado tiempo sin poder pagar el piso y no han logrado evitar el desahucio. Se tienen que cobijar en las casas de sus parientes más cercanos y añoran los tiempos de la burbuja.

Mientras tanto, algunas personas desafortunadas viven en la calle gracias a la limosna de los transehúntes y las ayudas de organizaciones como la Cruz Roja.

Mientras tanto, millones de personas viven en condiciones mucho más precarias que los anteriores, esclavizados por multinacionales de manera más o menos directa para poder alimentar el hambre de consumo que todavía perdura en occidente.

Mientras tanto, millones de personas siguen ignorando todo lo anterior y muriendo en África por inanición creyendo que no existe una alternativa.