martes, 27 de septiembre de 2016

Los niños prematuros

En lo que se considera un embarazo normal, el parto sucede entre las semanas 37 y 42 de gestación. Si el embarazo dura más, te sale un Falete. Si el embarazo dura menos de 37 semanas, entonces se habla de un niño prematuro.

Las causas de que esto suceda pueden ser muy variadas y van desde el consumo de drogas hasta afecciones médicas de la madre, pasando por cualquier complicación aparecida durante el embarazo.

Como es lógico, los bebés prematuros no han tenido tiempo a desarrollarse completamente, lo que conlleva una serie de complicaciones que se deben tratar. Gracias a los avances médicos, las probabilidades de supervivencia de un niño prematuro son de más de un 90% para niños que pesan más de 800 gramos.

Tras el nacimiento

El tratamiento necesario se da en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Básicamente, los problemas a solventar son:

Calor – Los bebés deben estar un tiempo en incubadora ya que carecen de la grasa corporal suficiente para mantener una temperatura adecuada.

Nutrientes – Los niños prematuros no pueden ser amamantados directamente y deben ser alimentados por sonda. Además, es necesario aportarles nutrientes y medicamentos para evitar mayores complicaciones.

Problemas respiratorios – Estos problemas se producen porque los pequeños no han desarrollado completamente sus órganos, incluyendo el sistema respiratorio y la parte del cerebro encargada de regular la respiración automática.

Infecciones – Los prematuros no tienen un sistema de defensas desarrollado completamente. Por eso es importante evitar las posibilidades de contagio de infecciones mediante medidas higiénicas y llevar un seguimiento adecuado del estado del bebé.

Problemas oculares – Un desarrollo anómalo de los vasos sanguíneos en los ojos puede ocasionar problemas de visión, que pueden ir desde la necesidad de llevar gafas a la ceguera.

Después de la UCIN

Tras asegurar un desarrollo adecuado en las semanas posteriores al parto, normalmente será necesario un control durante el crecimiento orientado al desarrollo motor, de las funciones del habla y control de la vista y oído principalmente.
 
Mitos
Los mitos asociados a la mayor inteligencia o aptitudes físicas de los niños prematuros no han podido ser verificados. Más bien se habla de un cierto hándicap en los mismos, el cual se hace mayor cuanto más pronto se produjo el parto.

El origen de este mito puede estar en épocas más antiguas, en las que solamente los niños muy sanos podían sobrevivir en ausencia de asistencia médica tras un parto prematuro. Esto podría hacer las funciones de una selección natural que causara que, en la antigüedad, los niños prematuros acabaran mostrando una cierta superioridad.


Fuentes: